domingo, 29 de junio de 2014

Lucen-casi todos-una abultada barriga! No cabe duda!

¡Qué duda cabe! ¡Quién sabe, de verdad! Lo que es la pobreza, son los que pasan hambre-cada vez-más, desde hace-ya-siglos-obviamente-pues lo sufren en sus propias carnes: pobreza, miseria o muerte por hambre. De ninguna manera saben lo que dicen aquéllos, quienes hablan, hablan, hablan-hasta dejar sordos a los oyentes  y apenas mitigan-nunca acabarán-con esta lacra terrible esta moderna, modernísima sociedad: mucho más que cínica, perversa y embustera. ¡Y menos, su Excelsa Santidad  Don Paco,  Encantador Don Paquito o Don Emérito Francisco, por muy  Excelso, Santo o Santidad o  Gran Majestuoso Don Papa sea! Él y su enorme, fabuloso grupo de colaboradores, ministros, consejeros, banqueros, burócratas  y demás: siempre, hablar, hablar y más hablar ¡Y dirán los miles y miles de hambrientos! ¿Por qué en lugar de tanto y tanto hablar, charlar y rezar, rezar e incluso llorar-tanto-por los demás ¿No podrán hacer "algo" más? ¿Qué pasa con esta y otras élites, iglesias bondadosas,  maravillosas religiones?  Porque,  a decir mucha más verdad, a todos ellos, salvo contadas excepciones, se les ve, nota mucho que,  lucen una hermosa, abultada,  espléndida,  y bien alimentada barriga. Es más, viven-continuamente-rodeados de lujo: grandes vehículos y palacios, preciosos despachos, ceremonias,  asambleas, reuniones cada dos por tres,  etcétera, etcétera.


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