viernes, 29 de junio de 2012

Sobre las siete y media, quedamos en vernos los tres.


Aquélla mañana-también-madrugué,
Como todos los días, 
A las seis y media, muy alegre me desperté,
Quedé en verme con ellos,
Más o menos sobre las siete.
............
Allí estaba Él, muy tranquilo, algo juguetón,
Como siempre, enorme, meciéndose,
Invitándome a besar mi piel,
¡Y claro, enseguida me lié con él!
Zambullí mi cuerpo en su panza,
Chapoteando con los brazos y los pies,
Jugando con sus preciosas mantas,
 Muy extendidas, azules y blancas,
¡Por cierto!
Qué armamos bastante jaleo,
De tal manera que, el  gran Sol, 
Que acababa de desperezarse,
Nos dijo,  con  mucho cariño:
 ¡Vale ya!
¡Un poco de tranquilidad!
Qué el día, no ha hecho más que empezar
¡Pues acabo de salir!
¡Vaya trajín que tenéis, ya!
¡Es muy temprano!
¡Dejar algo para mañana
……
¡Descuide espléndido Señor Sol!
Todo es culpa mía,
Entre las bofetadas que me dan las olas,
Se me cuela agua en los ojos ,
 No veo bien lo que  hago,
¡Ya me marcho!
Antes tomaré una pequeña ración de Usted Señor,
¡Perdone qué, de vez en cuando,  le de la espalada!
Ya qué a usted, no hay quién le aguante,
Mirarle-fijamente-a los ojos mucho rato, 
Es arriesgarse a no poder volver a ver,
Ahora bien, con su permiso Señor:
¿Si es posible? Mañana más.
...
¡¡Si hombre, cuándo quieras!!
Esta misma tarde ¿Sí te parece? 
Un poco antes,  de marcharme al otro lado,
Me faltará  un rato para desaparecer,
¡Adiós! Nos vemos mañana, pues.
.........
¡Muchísimas Gracias! 
Mis queridos amigos, nos vemos, cada día,
 ¡ Mejor  muy pronto!
Más o menos sobre esta hora,
Quedamos-únicamente-los tres, 
Solos
¡Es como se está, pero que muy bien!
Playa de carabassi, junio de 2012

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